Los deseos de conocer Lisboa surgen en el 2020-2021 durante la pandemia. Por azares de la vida comencé a estudiar portugués y con ella descubrir las cosas lindas del país.
Cuando tomé la decisión de venirme a vivir a España, sabía que sería el momento de conocerla. Recién llegada en el 2021, no tenía las vacunas del COVID que eran obligatorias para poder volar. También, debía comenzar una vida en Madrid y eso tiene su coste, pero evidentemente en otra vida fui Marco Polo.
Comencé la búsqueda de trabajo en agosto, pero Madrid muere y no lo sabía. Los calores de la época, pasaban los días y no viajaba ni hacía nada por intentar economizar. Comencé a revisar, a leer posibles alternativas de como darme una escapada pues ya me estaba apagando. Entonces, descubro que para entrar a Portugal por tierra no estaban pidiendo vacunación, tic tac tic tac.
Recuerdo a Flexibus, abro aplicación y veo que tiene viajes por precios muy razonables a Lisboa y Oporto. Sería mi primer viaje sola, sin tener nadie esperándome. El miedo a lo desconocido o la inseguridad me daba un poco de temor. Había viajado sola a otras ciudades pero siempre con una referencia de amigos en el país.
Pos nada, pensando me da por escribir a las amistades portuguesas que tengo en la Habana, con las que estuve estudiando. La idea era que me dieran recomendaciones de donde hospedarme y tips para organizar mi viaje. Siempre un nativo tiene consejos que uno no logra descubrir sólo.
Suerte o diosito que siempre me acompaña.
Mi amigo: Le diré a mi madre, si puede dejarte quedar en casa. Hay espacio y a ella no creo le moleste.
Yo: Muchas gracias, no diré que no. El plan no podría ver comenzado mejor.
A los días.
Mi amigo: , » Sim, mãe diz que pode ficar em casa»,
Segundos después ya tenía los pasajes en mano. Compré un billete con la compañía Flexibus. Tiene más de 4 o 5 viajes diarios. Compré el que sale a las 23h de Madrid. Me permite viajar y dormir toda la noche. Así se me hace menos pesado el traslado y llego de día.
Es una excelente opción si quieres ahorrar una noche de hotel. Te permite llegar y comenzar a descubrir la ciudad.
Con las indicaciones de como llegar al Barrio de Ajuda, llegué a casa de mãe. Mãe me estaba esperando con un juego de llaves para mí. Una pequeña organización de como conocer la ciudad. Realmente fue muy linda.
Al rato, salí andar. El Barrio de Ajuda, no es el típico barrio turista pero, si muy cerca del Barrio de Belén. Una zona residencial buena, según leí después.
Esa misma tarte visité la zona de la Torre de Belén. Con un poco de cansancio regresé a casa, mãe, me había dejado una nota.

Al día siguiente fuimos, mãe me acompañó a por mi primer café pingado (café cortado). En Cuba pinga se le dice al órgano reproductor masculino. Desde que comencé a estudiar siempre me daba gracia pensar en pedir un » café pingado»
Mãe había organizado el plan del día. Era ir hasta la última parada del Tranvía 18 y ahí tomarlo. Daría la oportunidad de no hacer largas filas y hacer todo el recorrido hasta el centro. Una idea recomendable, pues sentada disfrutas de todo el paseo.
Llegamos al centro y fuimos por otro café. Este acompañando varios dulces. Desde ese momento tengo la predilección por la Bola de Berlim.
Luego bajamos toda la Rua Augusta. Esta calle principal y peatonal termina en el Arco que da acceso a la Praça do Comercio. Es impresionante ir bajando y ver de frente el río Tejo.
Tener cuidado en esta zona del Arco. Suelen acercarse personas intentando venderte droga o cosas. Mayormente es para intentar robarte. Es algo que suele pasar en muchas grandes ciudades nada extraordinario, pero es importante tener precaución.
En el Flexibus había conocido unos chicos que venían a pasar varios días en Lisboa. En el camino intercambiamos sobre que hacer y entre ello salió, visitar el Palacio da Pena en Sintra y Cascáis. Quedamos que podríamos ir juntos y así fue.
Sintra es de sueño, un sitio que si o si debes conocer en tu viaje a Lisboa. El Palacio es un castillo que con sus colores hace que el paisaje sea un cuento de hadas. El sitio ya era perfecto, pero si le sumas que uno de los chicos era fotógrafo. ¿Era suerte o no?
Lisboa iba dándose perfecto. No deben dejar de visitar la Quinta da Regaleira y si es posible, hacer la visita guiada.

En el viaje hice todo lo turístico que toca. Conversé en Portugués con muchas personas. Recuerdo una señora mayor en el bus, se bajó una parada antes y todo para mostrarme donde llegar. Me daba alegría, mis clases habían valido la pena. Recorrí sitios y probé comida de la que día a día escuchaba hablar. Desde Bacalhau à Brás, Pastéis de Belém en el sitio clásico del Barrio Belem, tomé vinho verde, Pastéis de bacalhau. En Lisboa se come muy bien.
Cuando estén por el centro sugiero hacer una parada en la Brasileira. Es una increíble sitio que abrió sus puertas en 1905, y donde se reunían los literatos de la época. Fernando Pessoa solía sentarse fuera a beber, fumar y escribir. Ahora tienen una estatua y pueden sentarte en su mesa favorita. Haz un recorrido por el interior que ayuda a entender la historia.
Adoré pasar por las librerías y hojear libros de los que tanto había escuchado en mis clases, alguno pille. La librería Bertrand, fundada en 1732, es una de las más famosas y la más antigua de Lisboa. Se encuentra en la zona centro. Pero mi favorita fue LX Factory, es un sitio de arte con una librería diferente. En ella toca si o si probar la deliciosa tarta de chocolate de Landeau chocolate. Con un sabor intenso y una textura deliciosa, es una de las mejores que he probado.

Otro sitio que disfruté fue la Feira da Ladra. Un mercadillo en Lisboa que se celebra todos los martes y los sábados en Campo de Santa Clara. Aquí podrás encontrar prácticamente de todo.
Si tienen tiempo en la ciudad, recomiendo cruzar en ferry hasta Cacilhas. Un pueblo muy chulo con unas vistas geniales del puente 25 de abril. Aunque hay muchos restaurantes a la orilla perfectos para disftutar las vistas, no son tan económicos. Si quieres economizar puedes comprar algo en el supermercado y sentarte a comer en la esplanada. Habían muchos locales, es un plan perfecto para disfrutar un hermoso atardecer.

Si quieren vivir una noche activa no pueden dudar en pasar por Bairro Alto, cambia completamente de día a la noche. Una noche llegué a las 11pm y me fui al amanecer. Pasé de estar sola en una mesa a ser seis completos desconocidos disfutando una noche en lisboa. Seis personas, con idiomas distintos, nacionalidad distintas pero con el mismo fin pasarlo bien. Pequeños placeres de viajar sola.
Otra de mis noches de andar terminé en un bar Cubano, Atípico. Comencé a conversar con los chicos casi todos cubanos. Estando tomando un mojito con el dueño uno de sus camareros tira el paño y dice que dejaba el bar. El bar estaba lleno de gente, era una locura de día.
El dueño me dice: ¿imagino sabrás hacer mojito y servir una copa no? ¿Quieres trabajar todo el finde desde las 22h hasta cerrar?
Yo: Sin mucho pensar dije que sí. No llevaba cuatro días en Lisboa y ya estaba trabajando.
Mi amigo portugués no lo creía. Como diría otro amigo; »tus cosas son locas» y yo siempre digo no; los demás son aburridos.
Mis días en Lisboa fueron hermosos. Para más sorpresa mis amigos portugueses de la habana vinieron de vacaciones a Lisboa. Compartir con ellos en su ciudad fue un lujo.

Fui por unos días y terminé quedándome más de lo pensado. Adoré Lisboa, su gente, su diversidad, su amabilidad. De hecho valoré quedarme a vivir.

Obrigada mãe

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