¿Qué ver en Essaouira? Mis 10 imprescindibles para exprimir la ciudad del viento.
¡Bienvenidos a Essaouira, mis ciudad favorita de Marruecos!
Hay lugares en Marruecos que te atrapan por su caos, su energía y su ritmo frenético. Pero Essaouira juega en otra liga. Esta pequeña joya costera, bañada por el océano Atlántico y acariciada por vientos constantes, tiene un magnetismo diferente. Antigua colonia portuguesa conocida como Mogador, hoy es un refugio bohemio de artistas, surfistas y viajeros que buscan una pausa. Yo me quedaría una larga temporada aquí.
Si estás planeando una escapada a la ciudad más libre y marinera de Marruecos, aquí tienes la guía definitiva con mis 10 imprescindibles que no te puedes perder.
¡Prepara la cámara y déjate llevar por la brisa!

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Mis 10 imprescindibles para ver en Essaouira
1. Perderse en la Medina.
A diferencia del laberinto indescifrable de Marrakech, la Medina de Essaouira (declarada Patrimonio de la Humanidad) es curiosamente ordenada y simétrica. Diseñada por un arquitecto francés en el siglo XVIII, sus calles son amplias y luminosas. Caminar sin rumbo por sus estrechas calles llenas de tiendas, talleres de artesanos, sus fachadas encaladas de blanco con ventanas y puertas de un azul intenso es una auténtica delicia visual.

Además, ¡aquí no hay coches!
Al acceder por cualquiera de las puertas monumentales, Bab Sbâa, Bab Marrakech y Bab Doukhala, se entra en un ambiente animado en el que todo el mundo está ocupado con sus quehaceres. No hay vehículos motorizados, todo es transportado en carretas. Lo que más destaca al visitante es la blancura de las paredes de las casas y el azul de las ventanas y puertas, que evocan a las islas del Mediterráneo. La medina cuenta con calles rectas y cruces perpendiculares que facilitan la orientación en la ciudad.

La parte más animada se encuentra entre las avenidas Oqba Ibn Naffia, cerca de la torre del reloj, y l Istiqlal y Sidi Mohammed Ibn Abdallah, donde se encuentra la mezquita ‘Ibn Youssef’. Cerca se encuentra el mercado de Souk el Jdid, donde se venden verduras, especias, carne y pescado fresco.

Bab el Menzah es la entrada principal de la medina y junto a ella se encuentra otra de las principales puertas de Essaouira: Bab Sbaa, que conecta la medina con la ciudad nueva. En la plaza Moulay Hassan, cercana a estas dos puertas, se pueden encontrar cafeterías acogedoras.
2. Fotografiar los barcos azules en el Puerto pesquero
Es, sin duda, la postal más icónica de la ciudad. El puerto pesquero de Essaouira es un espectáculo para los sentidos (¡olfato incluido!).

Aquí el ambiente es rústico y ruidoso: pescadores locales remendando redes, el griterío de cientos de gaviotas que custodian el cielo y, sobre todo, una marea de fotogénicas barcas de madera azules amarradas unas junto a otras.

Ve por la mañana temprano para ver la subasta del pescado en directo o en la tarde para un hermoso atardecer.
Desde la plaza Moulay Hassan, se accede al puerto por la puerta de Bab Labhar, una construcción neoclásica del sultanato de Sidi Mohammed Ben Adallah. Este lugar es uno de los más peculiares y animados que se pueden visitar en Essaouira, lleno de pateras y barcos de pesca. Además es el sitio perfecto para comprar y degustar pescado y marisco fresco a un buen precio.
Si continuas el recorrido, llegarás a la famosa fortaleza que forma parte de la típica estampa de Essaouira: el castillo rodeado de gaviotas revoloteando. Desde la torre de la Skala du Port se puede apreciar una vista impresionante de la ciudad y el puerto. Además, es otro de los lugares ideales para tomar fotografías memorables.
3. Caminar por la Skala de la Ville o La Sqala de la Kasbah
Si te suena este lugar y eres fan de las series, es porque esta imponente fortificación de piedra sirvió como escenario para recrear la ciudad de Astapor en Juego de Tronos. La Skala de la Ville es una muralla defensiva construida frente al océano donde destaca una hilera perfecta de cañones de bronce coloniales. Es el sitio ideal para pasear, escuchar cómo rompen las olas contra las rocas y respirar el aroma a salitre.

La construcción de la Sqala de la Kasbah se remonta a 1765, erigida en el extremo noroeste de la Medina con el objetivo de proteger la ciudad contra los ataques marítimos. Consta de una plataforma de dos niveles que comprende varias estancias inicialmente diseñadas para el almacenamiento de municiones y armas. Al pie de la sqala, a lo largo de un pequeño callejón, se encuentran los puestos de los marqueteros. Este edificio también alberga una magnífica colección de cañones españoles que datan del siglo XVI.

Los fuertes de la ciudad antigua son una mezcla de arquitectura militar portuguesa, francesa y bereber, lo que les confiere una gran solidez.
4. Descubrir la historia en el Barrio Judío (Mellah)
En la zona norte de la medina se encuentra el Mellah, el antiguo barrio judío. Aunque muchas de sus casas muestran el paso del tiempo con un aire melancólico y decadente, recorrer sus calles es clave para entender la rica historia de tolerancia y diversidad de la ciudad.

No dejes de visitar Bayt Dakira (la Casa de la Memoria), un museo y centro cultural bellamente restaurado que rinde homenaje a la convivencia histórica entre judíos y musulmanes.


Por las puertas de Bab Marrakech y BabSebaa se puede acceder a los cementerios situados junto al mar y, a través de la Rue Allal Ben Abdallah, se llega a la antigua judería o Mellah. Actualmente, esta parte de la ciudad se encuentra en estado de decadencia ya que los hebreos que la ocupaban la abandonaron tras la guerra de los Seis Días y emigraron a Israel.
5. Tomar un té en la Plaza Moulay Hassan o en el Café París
El corazón de la vida social de Essaouira es esta enorme plaza peatonal rodeada de árboles y cafeterías con terrazas. Es el punto de encuentro donde locales y viajeros se mezclan. Si buscas un respiro tras caminar horas por la medina, siéntate en una de sus terrazas a disfrutar de un té a la menta mientras contemplas el ir y venir de la gente y escuchas a los músicos callejeros que suelen animar el ambiente al caer la tarde.
6. Comprar artesanía (¡sin agobios!) en los Zocos
Olvídate de la insistencia a veces abrumadora de los vendedores de otras ciudades marroquíes. En los zocos de Essaouira se respira paz. Es el lugar perfecto para comprar alfombras, babuchas, especias y productos de aceite de argán. Sin embargo, la gran especialidad local es la madera de tuya. Al pasear, notarás un olor amaderado delicioso; proviene de los talleres donde los artesanos tallan cajas, figuras y muebles con una precisión asombrosa.
La mayoría de los productos tienen precio cerrado y aunque se puede regatear algo no es tan común como en las otras ciudades.
7. Degustar la gastronomía local o comer pescado fresco en el Puerto
En Essaouira encontrarás una gran variedad de platos típicos de la cocina marroquí, como el cuscús, el tajín de sardina. Pero, la experiencia gastronómica obligatoria y más auténtica es adentrarte en el mercado de pescado central o acudir a los pequeños chiringuitos numerados que hay junto al puerto.
El mecanismo es sencillo: eliges directamente del mostrador el pescado y marisco fresco que más te apetezca (sardinas, calamares, lenguado, gambas…) y te lo cocinan a la brasa al momento frente a ti. ¡Bueno, bonito, barato y con sabor a mar!
8. Disfrutar de la inmensa Playa de Essaouira
Una kilométrica alfombra de arena dorada se despliega a las afueras de las murallas. La playa de Essaouira es salvaje y hermosa, aunque debido a los fuertes vientos alisios (por algo la llaman la Ciudad del Viento), no siempre es la mejor playa para tumbarse a tomar el sol con tranquilidad. En su lugar, es un paraíso mundial para los amantes del windsurf, el kitesurf y para dar largos paseos al atardecer.

Los atardeceres son increíblemente hermosos.
9. Iniciarse en el surf o el kitesurf
Essaouira no solo atrae a viajeros culturales, sino también a deportistas de todo el mundo. Gracias a los potentes vientos alisios que azotan su bahía durante casi todo el año, la playa de la ciudad se ha convertido en un auténtico templo del surf, el windsurf y el kitesurf.
En el mismo paseo marítimo encontrarás numerosas escuelas locales donde puedes alquilar equipo o contratar una clase de iniciación. No importa si eres un surfista experimentado o si es tu primera vez sobre una tabla: sus olas son perfectas para vivir una dosis de adrenalina atlántica.
10. Desconectar y relajarse entre la ciudad y el mar
Por lo que adoro Essaouira. Si algo la diferencia de otras caóticas ciudades marroquíes o del mundo es su ritmo pausado, casi terapéutico. Aquí la relajación se respira en cada rincón. Puedes pasar la mañana caminando sin prisa por la medina (al ser peatonal y no tener motos, el silencio es maravilloso), salir a correr por su paseo marítimo y la tarde sentado en la arena dorada escuchando el rugido del mar. El plan perfecto consiste en buscar un rincón tranquilo frente al paseo marítimo, dejar que la brisa marina te limpie la mente y simplemente contemplar la inmensidad del océano Atlántico mientras el tiempo se detiene.
¿Cómo llegar a Essaouira y mejores excursiones?
La forma más rápida y popular de visitar esta ciudad costera es desde Marrakech, situada a unos 180 kilómetros. Si prefieres viajar por libre, los autobuses de las compañías CTM o Supratours son modernos, cómodos y realizan el trayecto en aproximadamente tres horas por un precio muy económico.
En caso de que busques la máxima comodidad o dispones de poco tiempo, Civitatis ofrece tours guiados de unas 8 a 10 horas. Dónde te incluyen el transporte ida y vuelta en minivan con aire acondicionado, recogida en tu alojamiento o punto cercano y unas 4 o 5 horas libres para explorar la Medina a tu ritmo.
Reservar una excursión de un día con transporte privado es una opción excelente si quieres evitar gestiones logísticas.
¿Por qué Essaouira se quedará en tu corazón?
Essaouira no se visita con prisa; se saborea lentamente.
Su combinación única de cultura marinera, fortaleza histórica, arte bohemio y la hospitalidad de su gente la convierten en un oasis inolvidable dentro de Marruecos. Da igual si vas por un solo día o si decides quedarte una semana atrapado por su magnetismo: la Ciudad del Viento te despedirá con el sonido de las olas en la mente y unas ganas enormes de regresar.
Además, un tip importante desde Madrid tienes vuelos muy económicos que la hacen aún más interesante.
Conoces Essaouira, ¿Cuál agregarías?
Cuéntamelo abajo en los comentarios o déjame cualquier duda que te haya quedado de Essaouira. ¡Te leo!

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