La Pagoda Chureito
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Diario de viaje por Japón | Día 3: Camino al Monte Fuji y la magia de sus anfitriones.

Madrugamos más de la cuenta. Mi padre me llamó a las 5:00 AM y, entre el cambio de hora y los nervios, nos desveló por completo. Nos quitó unos 45 minutos de sueño que, a esas horas del amanecer, saben a gloria. Para colmo, ni siquiera pudimos hablar bien porque no tenía buena señal.

Ya despiertos, nos levantamos y nos preparamos para partir. Desayunamos algo rápido y dejamos las llaves en recepción. El hotel Plus Hostel TOKYO ASAKUSA 2 ha sido un acierto absoluto: una relación calidad-precio inmejorable. Pagar 96 € por dos noches con baño privado y pegados a una línea de metro estratégica fue un auténtico golazo para arrancar la ruta.

Camino al Monte Fuji y la magia de sus anfitriones

Tomamos la línea Ginza (la línea G amarilla) hasta Shibuya para conectar con el transporte hacia el Fuji. Tardamos apenas 8 minutos en llegar a la zona de la estación. Según nuestra reserva la dirección de salida indicaba una calle y un «5F». Dimos un par de vueltas despistados porque a ninguno de los dos nos cabía en la cabeza que una estación de autobuses estuviera en la quinta planta de un edificio 🫣. Suerte que unos chicos locales en la calle que, aunque hablaban muy poco inglés, se esforzaron al máximo por ayudarnos. Nos hicieron entender lo básico: entrar al edificio, tomar el ascensor hasta el piso 5 y, efectivamente, al abrirse las puertas allí estaba la terminal de autobuses.

📊 Mi valoración: ¿Vale la pena ir en bus desde Shibuya?

¡Absolutamente sí! Salir desde la planta 5F de Shibuya Mark City es un secreto de mochilero increíble. Es una opción de calidad excelente (9/10) por varios motivos:

  • Cero estrés: Aunque nosotros nos perdimos ( cosa que ya no te pasará). La terminal es minúscula, limpia y mil veces más tranquila que la caótica estación de Shinjuku.
  • Comodidad: Viajas sentado, con aire acondicionado, enchufe USB para el móvil y las mochilas grandes van seguras en el maletero inferior.
  • Precio imbatible: Por unos 2.300 yenes haces el trayecto directo. Es casi la mitad de lo que cuesta el tren rápido Fuji Excursion (4.130 yenes).
  • El único contra: Dependes del tráfico de salida de Tokio, pero yendo en silencio y descansando, el viaje se pasa volando.

Parece más un bus local pues vimos pocos extranjeros. Cuenta con aire acondicionado potente y conectores USB en cada asiento. El vehículo va bastante lleno, casi todos los asientos ocupados, pero como todo el mundo viaja en un silencio sepulcral y con absoluta tranquilidad, el trayecto se hace comodísimo. No se le puede poner ni una sola pega al civismo japonés.

bus local hasta el Fuji

Primera parada: Kawaguchiko y el Lawson más famoso de internet

Nuestra primera parada oficial fue la estación de Kawaguchiko. Teníamos muchas ganas de explorar la zona del lago, pero el Monte Fuji hoy decidió ponerse tímido y no se dejó ver detrás de las nubes. Aún así, nos acercamos caminando hasta el famosísimo supermercado Lawson que hay junto a la estación para contemplar el lugar de la icónica fotografía viral de las redes sociales. Tras el paseo, regresamos a las vías.

El Lawson más famoso de Japón.

En la misma estación nos subimos a un tren de diseño encantador y súper «cuki» (de la línea Fujikyu Railway) que nos llevó hasta la estación de Fujisan (Fuji Station). Nuestro hostel estaba a escasos 4 minutos andando de allí. Ahhh, antes de salir de la estación pasa por el sello es hermoso.

El tren más"cuki" de la línea Fujikyu Railway

Un hostel de película y la honestidad japonesa

Al llegar a nuestro alojamiento para esta noche el Hana Hostel Fujisan no había absolutamente nadie en recepción. En su lugar, encontramos una nota de papel manuscrita que decía:

«Dejen su equipaje en la zona del comedor. A vuestro regreso, yo mismo lo subiré a la habitación. No se preocupen, estará a salvo».

Parecía el inicio de una película de misterio, pero Japón es uno de los pocos lugares del mundo donde puedes hacer caso a un cartel así con total tranquilidad. Cuesta creerlo desde mi perspectiva latina, pero aquí las cosas simplemente funcionan bajo un código de honestidad asombroso.

Hicimos caso y para aprovechar el tiempo nos fuimos a visitar el Santuario Kitaguchi Hongū Fuji Sengen que nos encantó. Lo mejor de todo es que estaba prácticamente vacío, rodeado de una zona verde increíble con árboles centenarios y, para rematar, el acceso era completamente gratuito.

Santuario Kitaguchi Hongū Fuji Sengen

Este lugar no es un santuario cualquiera; es uno de los puntos históricos más sagrados y fascinantes de todo Japón. El santuario alberga en su parte trasera la puerta de madera (Tozan-mon) que marca el inicio oficial de la ruta tradicional Yoshidaguchi, el sendero original que conecta la base de la montaña con la cumbre.

 puerta de madera (Tozan-mon) que marca el inicio oficial de la ruta tradicional Yoshidaguchi

Durante el período Edo, los devotos de la secta Fuji-ko iniciaban obligatoriamente su viaje a pie desde este recinto sagrado. Allí realizaban rituales de purificación y oraciones antes de enfrentarse a la montaña. Nosotros pasamos a purificarnos para la subida que haremos mañana. ¡Sé que todo irá bien! Soy optimista por naturaleza jajaja.

De regreso, paramos a comer en un restaurante local Katsuan Fujiyoshidaten. Aunque la comida no entrará en un «mi Top 100′ gastronómico, cumplió de sobra: era súper barata y la experiencia fue divertidísima porque un pequeño robot con forma de muñeco muy gracioso era el encargado de traernos los platos hasta la mesa.

Sentirse como en casa: El check-in definitivo

De vuelta al hostel realizamos el check in, confirmando que habíamos elegido muy bien. Al anfitrión es increíblemente amable y resolutivo. Cuando subimos a ver nuestra habitación, descubrimos una auténtica cucada decorada al más puro estilo tradicional japonés (con suelos de tatami y futones). Aunque el hostel funciona con baño compartido entre cuatro habitaciones, todo está impecable. Además, te ofrecen un montón de cosas gratis para el desayuno: café, té, yogur, huevos, pan, mermelada y mantequilla.

Hana hostel en Fuji

Pero, sin duda alguna, lo mejor de este sitio es el alma y la atención de sus anfitriones. Cruzar su puerta es, literalmente, sentirte en tu propia casa.

Gaviota o Yuny

¡Ojo! Esto no es publicidad, ni una colaboración pagada, ni un post patrocinado; es simplemente de esas cosas buenas de la vida que se tienen que compartir con otros viajeros.

Paseos al atardecer: La Pagoda Chureito y un detalle inolvidable

Dejamos el resto de nuestras cosas en el cuarto y salimos a caminar hacia el gran hito de la zona: la Pagoda Chureito (Arakurayama Sengen). Sabíamos perfectamente que el Fuji seguía cubierto por la niebla y que no tendríamos la foto perfecta, pero en verano pocas veces se ve. Además, mañana lo viviremos cada kilometro así que igualmente decidimos ir para ver la Pagoda que también tiene su encanto propio.

A nosotros nos gusta andar y todo lo que sea menos de una hora lo solemos hacer andando ( aunque esta filosofía en verano puede pesar). No obstante en la zona, tienes autobuses y tren de varias líneas que te permiten visitar todos los sitios más turísticos.

Gaviota o Yuny

💡Tip viajero de Gaviotaporelmundo

Si compras el pase ilimitado de un día (Mt. Fuji Pass), que sepas que sí te incluye el viaje para ir a la Pagoda Chureito. Te cubre el tren local hasta la estación de Shimoyoshida. Eso sí, el pase solo cubre el transporte motorizado; los casi 400 escalones de subida hasta el mirador del monte Fuji te los tienes que ganar tú a base de piernas ¡pero las vistas aunque no puedas ver el Fuji (esperemos que sí) pagan cada paso!

De camino, la ruta nos volvió a regalar otra sorpresa: nos topamos con otro santuario precioso, Fujisan Shimomiya Omuro Sengen Jinja, conocido cariñosamente por los lugareños como Shimo-Asama (浅間下), es el rincón que le dio el toque de magia local y paz a nuestro tercer día de ruta totalmente solitario, rodeado de paz y también gratuito.

Shimomiya Omuro Sengen Jinja

El santuario es la deidad patrona de las aldeas de Kamiyoshida, Shimoyoshida y Matsuyama. A pesar del aumento de santuarios en los alrededores, la práctica de Hatsumiya Mairi para los recién nacidos se mantiene firme, lo que demuestra la profunda fe de los residentes locales.

Gaviota o Yuny

💡Tip viajero de Gaviotaporelmundo

Está estratégicamente ubicado a tan solo 3-4 minutos a pie desde la estación de tren de Shimoyoshida (línea Fujikyu Railway), por lo que es la parada perfecta para hacer a pie antes o después de subir a las escaleras de la Pagoda Chureito.

Seguimos hacia la Pagoda Chureito desde el hostel eran unos 40 minutos y desde este templo unos 25. El camino está bien señalizado.

La Pagoda Chureito es un lugar espectacular que vale muchísimo la pena, incluso si las nubes ocultan el Monte Fuji. Aunque la postal clásica con la montaña detrás es la más famosa, el entorno ofrece una experiencia visual increíble por sí solo de las vistas panorámicas de la ciudad de Fujiyoshida y el valle, rodeado de imponentes montañas.

Pagoda Chureito en el Fuji

Además, la Pagado Chureito en si misma con sus intensos tonos rojos y detalles dorados, resalta con mucha fuerza frente al verde del bosque.

Subir los 398 escalones regala una caminata muy fotogénica y tranquila. Nosotros fuimos sobre las 5 de la tarde y realmente no había casi nadie. No se veía el Fuji así que eso puede influir.

Tras devorar kilómetros, tomar mil fotos de las hermosas alcantarillas y exprimir el paseo hasta casi las 9:00 de la noche, emprendimos el regreso. De camino al hostel paramos en una cafetería local a comprar unas buenas hamburguesas para llevar; necesitábamos una buena dosis de carbohidratos para recuperar fuerzas de cara a lo que se viene mañana Jajaja.

Al llegar a nuestra habitación teníamos un detalle precioso que nos tocó el corazón: los dueños nos habían dejado en la puerta un sobre con nuestra propia fotografía enmarcada en un cuadro de cartón junto a dos juegos de palillos tradicionales de madera hermosísimos. ¡Qué gente tan maravillosa!.

Ahora toca preparar las mochilas y directos a la cama. Mañana el despertador vuelve a sonar con fuerza a las 5:00 AM. Nos espera el plato fuerte de la aventura: la gran subida al Monte Fuji.

¡A descansar!

Gracias por seguir la ruta con nosotros.

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