|

Birmingham: ecos de la Revolución.

Rebeldía es la palabra que define para mí el presente y el pasado de Birmingham. El plan de modernización de una ciudad, considerada como inferior dentro del Reino Unido, no ha conseguido sepultar la lucha y reivindicación de derechos de una Revolución Industrial cuyo epicentro resonó en el mundo entero. 

Birmingham me ha sorprendido para bien. Arquitectónicamente, ladrillo y carbón de principios del XX conviven con la aberración del cemento de los 80 y el cristal y espejo de la actualidad. 

Es imposible no admirar el pasado reflejado en el futuro dentro de un presente histórico. 

Socialmente, Birmingham se rebela desde la contracultura desenfrenada que suena y viste en el barrio de Dibeth. La marihuana y la anarquía ambientan una clandestinidad de chaleco, gorra calada y cerilla.

En las calles de Birmingham comulgan razas, religiones, tradiciones y modas. El blanco seduce al negro, el Sij adora las pecas y el arroz acompaña al frijol. 

En las iglesias anglicanas, el turista es bien recibido e invitado a tomar café con pastas tras la ceremonia. Me encanta ver a mujeres con alzacuello. 

La biblioteca pública más grande de Europa, es la envidia de la conquista social; la enorme galería de arte pública hace preguntarse cuánto costaría entrar a algo así en cualquier ciudad de España. 

Vistas desde la terraza de la Biblioteca

La transformación de Birmingham empezó hace cinco años. En un tiempo récord la ciudad luce más limpia, ordenada y dinámica. Los turistas, tentados por precios bajos pactados con compañías low cost, acudimos a la ciudad. Todo ello no resta que sigue manteniendo su esencia sindicalista, transgresora y amable. Lo nuevo respetando lo viejo, lo viejo permisivo con lo nuevo. 

Así ha de ser la transformación de Birmingham, esperanzada por un futuro del que, arrepintiéndose después o no, entra decidida y a por todas. 

Te podría interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *